sábado, julio 30, 2005

a solas

a mi amigo pichurrín

¿cuánto de esa piel es maravilloso?
¿y si fuera tan solo mi carne,
la que la degusta del cielo y del infierno?
¿y si fuese un sentido fortuito,
como arrancado salvajemente
de mis labios,
de mis ojos golosos, cuando se cierran
besan e imaginan?
tal vez es solo eso
lo que quiero que sea,
pero no lo es.

¿cuánto de esa garganta es irrepetible?
¿y si solo es una excusa
para desgarrarla como solo yo se hacer?
¿y si solo es una voluntad para el homicidio?

cayendo en su belleza,
en su humedad,
en la caricia a veces infame.
la noche la tapa aunque este desnuda;
sólo mis yemas como estacas,
mi lengua que barre transpiración,
mi olfato que se apodera de su aliento...
las cadenas que nos aúne efímeramente.
¿y si esto fuese un teatro?
¿una cruel mentira?
...
¿y si ella en realidad no está?

pero la siento dentro mío,
y yo gimo en su vientre que larga fuego.
¿entonces qué es ella?
me siento tan confundido.

me toma con sus manos largas,
como las ramas de un árbol
anidando un dócil pajarito protegido,
le sonrío como un niño,
ella ríe con una dulzura conmovedora.
es evidente que no existe entonces,
que es un espejo recostado en mi cama,
a mi lado,
acompañando esta soledad inmensa,
en un ritual de masturbación exquisita.
por cierto nada tan real

mario l samizdat
mayo 2 del 2005