lunes, julio 25, 2005

yemas



despertarse a las palizas


el reloj morfándose crudos
segundos incautos
pisoteando tiempo y cuerpos
las risas muertas y suburbanas
la costumbre con tufo a añejo
las memorias despistadas
de miles masticados
por los hornos fabriles
el grisáceo paisaje de todos los días
el sol apuñalando a los urbes
el poli en la esquina
mirándote de reojo
mano al cinturón
y las lungas estructuras
que arrebatan oxigeno
y amargan
el candombe cruel del diablo
bien vestido
deslizándose víboras acá y allá
asfalto
bondi al trote rabioso
empujones
deborar mendigos con indiferencia
un punga con lunfardo policial
los comercios con sus leches de oro
y el bolsillo tan cagado a golpes
una puerta
un pasillo descuidado
un ascensor
la llave penetrando
abriendo delicadamente
la seca transpiración de la frente
casa
llegar
“te estaba esperando”
siempre hay una cama tibia
acostarse y los ojos laboriosos
cansados
lastimados
“te extrañé”
“yo más”
nacer de nuevo
desnudado ya
la espalda rota
recorrida por
besos aplumados
de unas yemas
que te cantan
que te ríen
que te aman
la tierra tiembla
mario l samizdat
enero 2004.-