cama tendida
te besaría hasta penetrar
tus huesos rotos,
los sanaría,
alimentaría tus sonrisas de medianoche,
captándolo todo,
cantando entre mordidas;
mi barbilla a medio afeitar
adoraría tu espalda mojada y blanca,
perlada,
que arde,
(que arde...)
que busca mis yemas,
mi lengua abriéndose
al placer manicomio.
los labios juntos
son ese cuarto a medio vela,
son las manos apretadas
y un huequito en el medio,
donde están nuestros ojos,
"mirándose",
siendo cautivos
de una profundidad de fuego.
ese fénix entrepiernas,
esa marea de orgasmos
y la vulgaridad poco cristiana
que tanto nos divierte.
de vez en cuando
cuánto te deseo...!,
cómo te quiero...!,
dónde te beso...?,
qué te recorro...?,
cuál es tu nombre...?
(un cuchillo,
una manzana
jugosa, rebanada,
te siento!)
si estuvieses en mi cama ahora
sería tu sostén,
y vos mi cielo y suelo,
sería una mano abierta dándote todo,
y vos una lágrima de felicidad
sobre mi rostro salado.
(un piano,
un violín,
un pequeño concierto de
amantes)
y en susurros somnolientos
te desnudaría de a poco, sin dudar un momento,
te embriagaría en saliva, hasta el ultimo beso,
te escucharía en mis latidos, de corazones violentos,
te abrazaría a flor de ternura
mientras el aliento,
de uno y otro,
como rumores y cenizas
después de un big bang e infiernos,
como envenenados,
con los ojos cayendo lentamente,
cansados y alegres,
nos llevaría (nos llevará) al letal sueño nuestro.
siempre agarrándonos,
los brazos, los cuerpos.
nuestras vidas van siguiendo
ahora en un único sueño.











